Esmaltes

Los esmaltes, con un acabado brillante, semimate o satinado, ofrecen un revestimiento duradero e impermeable. Deben aplicarse con cuidado y en varias capas, empezando con un tapaporos en la madera, seguido de una capa base, para acabar con una o más capas finales. Asimismo, te convendrá mantener la habitación bien ventilada cuando utilices esmaltes, porque las sustancias que emanan pueden resultar muy fuertes y potencialmente peligrosas.

Esmalte graso

Se utiliza tanto para el interior como exterior, y tanto para paredes y techos como para muebles, puertas, ventanas, metales, etc. Ofrece resistencia al agua, pierde brillo si está expuesto al sol, es fácilmente lavable, buena resistencia al frote, secado lento, especialmente a bajas temperaturas, y buena extensibilidad.

Esmalte sintético

Este es el tipo de pintura que mejor conserva el brillo, incluso a la intemperie. El acabado es liso, con aspecto mate, satinado o brillante. Se utiliza mucho para proteger superficies de metal y de madera, tanto en el exterior como interior.

Aplicacion

Su aplicación es sencilla, deberás aplicarlo en brochazos verticales y paralelos, sosteniendo la brocha como si de una pluma se tratase. A continuación, aplica unos brochazos horizontales sobre los verticales, empezando desde arriba, para unir toda la pintura. Finalmente, pasa la brocha verticalmente sobre la pintura fresca y recárgala inmediatamente, uniendo los bordes húmedos para lograr un color uniforme.

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