Estuco

El estuco es una técnica de pintura muy antigua, los egipcios ya la utilizaban, pero es durante el renacimiento italiano cuando se vuelve a utilizar el estuco como complemento arquitectónico. Durante esta época se perfeccionaron un gran número de técnicas, que más tarde se difundieron por toda Europa. Este material alcanzó su apogeo durante los siglos XVII y XVIII.

El término estuco proviene del italiano stucco, siendo una forma de terminación o decoración de paredes y techos, interiores o exteriores, basada en pinturas y diferentes tipos de morteros que permite la obtención de diversas texturas. Dada su versatilidad, se adapta a cualquier tipo de construcción o época. Además de la función decorativa, refuerza el muro y lo impermeabiliza, permitiendo la transpiración natural.

Existen diferentes tipos de estuco (veneciano, marbres, al fuego, espatula estugi, etc.) pero sin lugar a dudas el estuco más famoso es el veneciano, también llamado «lustro veneciano». Es un revestimiento que se inventó en Venecia (Italia) a comienzos del siglo XV. Su acabado muestra una pared plana, lisa y brillante como un mármol pulido, con diferentes tonalidades de color y de gran belleza.

El estuco es una pasta de grano fino compuesta de cal apagada (normalmente, cales aéreas grasas), mármol pulverizado, yeso, pigmentos naturales, etc. que se endurece por reacción química al entrar en contacto el carbonato cálcico de la cal con el dióxido de carbono (CO2) y se utiliza sobre todo para enlucir paredes y techos.

Otra forma de estuco es el que se hace con yeso, colas animales y pigmentos, siendo este conocido como estuco mármol por su similitud en estética, tacto y brillo a estas piedras naturales.

El único inconveniente de esta clase de pintura es su aplicación, siendo necesario las manos de un profesional por su complejidad.

Aplicación

Sobre bloque: Se Humedece ligeramente la superficie, y se aplica una capa de 2 a 4 mm cubriendo todo el área con una llana lisa. Se deja secar la aplicación durante 12 horas y se aplica una segunda capa no mayor a 3 mm para dar el acabado final.

Sobre una superficie fina de cemento o yeso: Se aplica el estuco con una llana lisa cubriendo toda la superficie con una capa no mayor a 4 mm. Una vez comenzado el secado se le puede dar textura.

Para dar estuco, necesitamos que la pared esté completamente lisa y sin imperfecciones, de lo contrario el estuco las resaltará, por lo tanto nuestra primera tarea es dejar la pared preparada para aplicar el estuco. Cuando hayamos completado este paso, imprimaremos la pared (preferiblemente con cuarzo) y la dejaremos secar bien.

Una vez seca la pared, cogeremos la llana de estuco, (tiene que ser una llana de acero inoxidable para que no manche la pared y tiene que estar en perfecto estado), y empezaremos a extender por toda la pared apretando bien la pasta del estuco y sin que quede ninguna rebaba, tiene que quedar liso completamente, y dejamos secar de 12 a 24 horas.

Una vez seca la primera mano, lijaremos toda la pared quitando cualquier imperfección que haya podido quedar, la lija debe ser de grano medio y lijaremos suavemente.

Y ya podemos dar la última mano, esta la daremos de la misma forma , que quede totalmente uniforme y en esta mano apretaremos más fuerte pues es la que va a dejar el dibujo deseado, una vez dada, dejar secar para ver el efecto terminado. Para concluir y siendo opcional se le puede aplicar la cera, lo que le da más brillo.

Nota: Si se ve que con la segunda mano todavía se ven claros, darle otra mano más, siendo esta última la que apretaremos con fuerza para que aparezca el dibujo deseado.

Para pintar encima del estuco primero limpiaremos la pared con agua y amoniaco para eliminar cualquier resto de cera, luego lijaremos toda la pared hasta quitarle todo el brillo, rincones y esquinas también.

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